TENER MIEDO TE PROTEGE
Juan Carlos Medina
Psicólogo
El Colegio Oficial de Psicología de Ceuta ha difundido varias infografías destinadas a ayudar a la población a afrontar psicológicamente lo que estamos viviendo. Se habla de reducir la exposición a determinadas informaciones, recuperar rutinas, evitar la hipervigilancia y volver progresivamente a la normalidad.
Todo eso puede ser adecuado cuando el problema fundamental es que seguimos sintiendo peligro aunque el peligro haya desaparecido.
Pero ¿es esa actualmente la situación de Ceuta?
El juez Antonio Pastor, titular del Juzgado de Instrucción nº 5 de Ceuta, ha explicado públicamente que antes del 30 de julio podían interponerse unas 20 o 30 denuncias diarias y que ahora se está hablando de 200 o más cada día. También ha confirmado 16 agresiones sexuales desde el comienzo de esta crisis.
Por tanto, conviene empezar por la realidad: en Ceuta no estamos solamente ante una percepción subjetiva de amenaza. Existe un incremento objetivo del riesgo.
El miedo hace que prestemos más atención, que evitemos determinados riesgos, que reconsideremos una salida, que acompañemos a nuestros hijos, que estemos pendientes de nuestro entorno o que tomemos precauciones que, en condiciones normales, quizá serían innecesarias.
Eso no es necesariamente un problema psicológico.
Es adaptación.
Naturalmente, una cosa es tener miedo y otra vivir dominados por él. El pánico, la difusión de rumores, la ira, las conductas impulsivas, portar armas o buscar enfrentamientos pueden convertir una situación peligrosa en otra todavía peor.
Precisamente por eso necesitamos cabeza.
Pero afrontar el miedo con cabeza no significa comportarnos como si nada estuviera ocurriendo.
Si existe una situación excepcional, algunas conductas excepcionales pueden ser razonables.
No salir por determinados lugares a determinadas horas puede ser prudencia. Estar más atento puede ser prudencia. Informarse de lo que sucede puede ser prudencia. Modificar temporalmente algunas rutinas puede ser prudencia.
La psicología debe ayudarnos a distinguir entre prudencia y pánico, no a confundir prudencia con patología.
También llegará el momento de recuperar completamente la normalidad. Y cuando el peligro haya disminuido, si una persona continúa encerrada en casa, permanentemente alerta y comportándose como si la amenaza siguiera siendo la misma, entonces tendremos otro problema que abordar.
Pero primero hay que mirar dónde estamos ahora.
Ceuta atraviesa una situación extraordinaria. Los propios juzgados están pidiendo refuerzos porque el incremento de asuntos es extraordinario.
Por eso el mensaje psicológico que necesita la población no debería ser simplemente «ten menos miedo».
Debería ser mucho más claro:
Porque cuando existe un peligro real, el miedo proporcionado no es nuestro enemigo.
El miedo también nos protege.


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